jueves, 7 de febrero de 2019


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El apartheid sudafricano: Una construcción ideológica


Consideramos que la discriminación racial en Sudáfrica sirvió de sustento ideológico del desarrollo capitalista.
La colonización blanca llevó a Sudáfrica su concepto de superioridad del hombre blanco y de la cultura occidental.

Hacia fines del siglo XIX se trató “científicamente” de establecer la inferioridad del hombre negro y de otras formas que sostenían que “las razas humanas son resultado de la evolución de nuestra especie” fueron utilizadas para analizar la raza, acentuando las diferencias. En este sentido el primitivismo y la bestialidad de la “raza negra” fueron exacerbados y ampliamente difundidos constituyendo verdaderos estereotipos populares raciales.

Actualmente sabemos que no hay justificación biológica para el racismo. Las razas, al contrario de las especies, son sistemas abiertos en los que ocurren intercambios genéticos con frecuencia. En este sentido, la mezcla de razas es un fenómeno histórico por lo cual no puede marcarse una línea divisoria, ya que por ejemplo una misma persona puede tener características de varias razas.
De esta manera, el racismo, buscó en la ciencia la justificación de la división racial que le permitía llevar a cabo lo que Marx había señalado como “la explotación del hombre por el hombre”.

La Convención sobre el Apartheid fue aprobada por Asamblea General el 30 de noviembre de 1973 por 91 votos a favor, 4 en contra (de los Estados Unidos de América, Portugal, el Reino Unido y Sudáfrica). Y condenaba los "actos inhumanos cometidos con el fin de instituir y mantener la dominación de un grupo racial de personas sobre cualquier otro grupo racial y de oprimirlo sistemáticamente".

En febrero de 1990, el gobierno blanco levantó las sanciones contra las organizaciones políticas opuestas al apartheid y legalizó El Congreso Nacional Africano, dirigido por Nelson Mandela. Fueron los primeros resultados de un largo proceso de lucha para desmantelar el régimen segregacionista.

El apartheid fue criticado desde la ONU, de la cual Sudáfrica formaba parte.
La supresión del apartheid sí bien significó el ascenso de la población negra al poder político, gracias a las elecciones multirraciales celebradas en 1994, los problemas sociales continúan porque no es posible cambiar bruscamente una ideología racista fuertemente arraigada en la población.
Las resistencias y los resentimientos son demasiado fuertes para plantear una salida que tienda a dar respuestas viables a las condiciones de vida de la población nativa.

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